He vuelto a tener un problema con la elección del molde. Por suerte (suerte para mi, desgracia para ella, la pobre) la he hecho en casa de mi madre. No os puedo describir cómo ha quedado el horno (y la vitro) tras la intensa supuración de líquido manzano-mantecoso, pero os puedo enseñar una foto de cómo ha quedado el molde tras el horneado, así os hacéis una idea de la situación y de la cara que ha puesto mi madre cuando ha descubierto el desastre.
Por si fuera poco he cogido mi tarta, me he venido a casa a desmoldarla, y no les he dejado ni probarla. Hoy no me he ganado el título de hija del año, desde luego :P
INGREDIENTES:
- Manzanas
- Azúcar
- Canela
- Masa quebrada (he usado la que me sobró del pastel de arroz y chocolate, ahí os salen los ingredientes)
PREPARACIÓN.
La relación fácil-rico de esta tarta es excelente. Se espolvorea el molde con azúcar y un poco de canela (previamente untado con mantequilla) y se ponen unos trozos de mantequilla (no os he puesto las cantidades porque yo lo hago a ojo, hoy se me ha ido un poco la mano con la mantequilla...).
Por encima se colocan trozos e manzana (que habremos pelado y descorazonado) cortada en cuartos.
Se coloca el molde sobre el fogón y se deja cociendo hasta que las manzanas estan blanditas y caramelizadas.
Acto seguido se cubre con lo que será la base (hoy masa quebrada) y se mete al horno. Cuando está doradita la masa, fuera, y listo.
Se desmolda como si fuera un flan. Se puede espolvorear con azúcar glass y canela, y queda muy bonito.
Me encnata como queda con leche evaporada, pero hoy no tenía y le he hecho una camita de nata poco montada.
El molde en cuestión ha sido un molde desmontable que no acaba de cerrar bien. Supongo que soy la única a quién se le va a ocurrir emplear algo así para hacer esta tarta, pero ahí lo dejo, por si a caso.
Espero que os guste!! Yo mientras hacía las fotos me he comido la mitad!
